Una persona que significa mucho para mí es mi tía, que se llama Sue. En realidad, Sue no es mi tía; ella y su esposo son amigos de mi madre. Sin embargo, ella es más cercana a mí que mis otros parientes. Entonces, yo la llamo mi tía. Cuando yo era joven, íbamos a su casa casi todos los fines de semana para nadar en la piscina, jugar en el bosque, y cocinar la carne a la parrilla. Sue es más alta que yo, es rubia, y tiene el pelo corto. Sus dedos de los pies son torcidos y así, nunca lleva tacones. Prefiere sandalias, ¡aunque si era invierno! Ya que sus pies están fríos durante el invierno, casi siempre lleva las orejeras. Esta acción es un poco extraño, pero ahora sus orejeras son un chiste de familia. También, le encantan el queso, el sol, los girasoles y las joyas pequeñas.
Sue es la persona más optimista que yo conozco y por eso, todos quieren compartir con ella. Este cualidad la hace una persona a quien todos quieren estar cerca. Ella se ríe a menudo y cuando está bebiendo la tequila (su bebida alcohólica preferida), se ríe constantemente. Pero hace casi dos meses, mi familia descubrió que Sue tiene cáncer; yo estaba en Michigan cuando oí la noticia. Ahora, ella sigue siendo alta y teniendo los dedos torcidos, pero su pelo rubio y corto se ha ido. Yo no quiero decirlo, pero probablemente, Sue es una “buena” persona para tener cáncer, si es que hay una persona así. Su actitud positiva le ayuda mucho con los tratamientos. Ella dice que el único problema es que no puede sentarse en el sol ahora. Después de este programa, voy a visitarla para hacer una barbacoa similar a las barbacoas que teníamos cuando era más joven.

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